Molly Viktora

Haciendo Realidad La Donación:
¿Qué es un
Coordinador de Apoyo Familiar?

25 de junio de 2026 | Por: Molly Viktora, Coordinadora de Apoyo Familiar

Esta nueva serie del blog destaca los diferentes roles que son fundamentales para nuestra misión de dar esperanza, vida y sanación. Desde los que están en primera línea hasta los que trabajan entre bastidores, nuestros compañeros de equipo le contarán más sobre su trabajo y lo que les inspira a salvar vidas a través de la donación de órganos, ojos y tejidos.

Me llamo Molly Viktora y hace ya casi 4 años que me incorporé al equipo de servicios familiares de LifeShare Carolinas. Mi trabajo consiste en apoyar a las familias en duelo y hablar con ellas sobre la posibilidad de que su ser querido se convierta en donante de órganos, ojos y tejidos. La gente suele decirme: «No sé cómo puedes hacer esto todos los días».» Sinceramente, a veces yo tampoco sé cómo soy capaz de hacerlo. El trabajo puede ser duro, pero puedo decir con toda seguridad que siempre es un honor acompañar a las familias en algunos de sus peores momentos. Al guiarlas a lo largo del proceso de donación, puedo darles un rayo de esperanza en medio de su dolor.

Cómo Me Encontró la Donación

Molly ViktoraDe pequeña, tenía un amigo muy cercano de la familia que padecía una enfermedad cardíaca poco común llamada síndrome de hipoplasia del corazón izquierdo. Al final, le hicieron un trasplante de corazón cuando los dos estábamos en el bachiller. Esa experiencia despertó en mí el interés por el mundo de los trasplantes y las donaciones. Años más tarde, leí la descripción de un puesto de trabajo en LifeShare. Era la combinación perfecta entre mi interés por las ciencias de la salud y mi pasión por ayudar a los demás. Además, me recordó de mi amigo y de su proceso para recibir un trasplante de corazón. Pensé que sería genial estar al otro lado de todo eso, ayudando a las familias que pasan por el proceso de donación.

Apoyando Familias

Como coordinadores de apoyo familiar, los días son impredecibles, ajetreados y siempre diferentes. Soy uno de los administradores de guardia de nuestro equipo. A lo largo del día, asigno los casos de donaciones a mis compañeros. También voy controlando dónde se encuentra el equipo en toda nuestra zona de servicio, que abarca el suroeste de Carolina del Norte.

Nuestros días empiezan temprano en los hospitales, coordinando con los equipos médicos para saber qué pacientes podrían ser candidatos a la donación. Sin embargo, no intervenimos en la atención del paciente ni hablamos con su familia hasta que se hayan agotado todos los esfuerzos para salvarles la vida.

Cuando se declara la muerte cerebral de un paciente o la familia decide suspender el tratamiento, los coordinadores de apoyo familiar hablan con los seres queridos del paciente sobre la donación. Además, los apoyamos en su duelo y los guiamos en cada paso del proceso de donación.

Creo que muchos de mis compañeros del equipo de apoyo familiar estarían de acuerdo en que los días más duros pueden dejar una huella duradera. Cuando pienso en la diferencia que puedo marcar, me viene a la mente una familia en concreto. La primera vez que hablé con ellos, estaban a punto de desconectar a su ser querido del respirador y despedirse de él por última vez. Les animé a que se tomaran un momento para pensar en la posibilidad de que su ser querido fuera donante mediante la donación tras la muerte circulatoria (DMC). Aceptaron pensárlo y al final se mostraron muy a favor de la donación.

El resto del día, compartieron conmigo historias sobre su ser querido. Nos reímos y lloramos juntos. Incluso me pusieron un apodo. Me marcaron tanto que vine en uno de mis días libres para asistir a la marcha en honor a su ser querido. Nunca olvidaré sus caras cuando me vieron entrar en la UCI para estar allí con ellos. Ese momento se me quedó grabado y siempre lo estará. Me encanta saber que encontraron consuelo en la donación y que pudieron seguir adelante con confianza el resto de su camino sabiendo que su ser querido había salvado la vida de alguien.

Whitney Es Mi Por Qué

No puedo hablar de por qué hago este trabajo sin mencionar a Whitney Hoppes. Era coordinadora de apoyo familiar y falleció hace casi 3 años. Whitney me acogió bajo su protección, fue como una hermana mayor para mí y siempre fue un ejemplo a seguir. Desempeñaba su papel con valentía y amaba con todo su corazón. Cuando empecé a trabajar con ella, su sentido de la urgencia me desconcertaba, porque no entendía por qué siempre íbamos con tanta prisa. Con el tiempo, me di cuenta de que no se trataba necesariamente de urgencia, sino de pasión. A Whitney le apasionaba hablar con las familias, le apasionaba promover la donación, le apasionaba ayudar a sus compañeros de equipo y la lista sigue. Su risa y su acento sureño se han quedado grabadas para siempre en mi memoria. Su capacidad para conectar con las familias era extraordinaria e inspiradora. Whitney es una de las principales razones por las que sigo desempeñando este papel.

En la oficina de uno de nuestros principales hospitales tenemos una pizarra en la que pone: «El duelo nunca se acaba… pero cambia. Es un paso que hay que dar, no un lugar donde quedarse. El duelo no es un signo de debilidad, ni una falta de fe… Es el precio del amor». Lo escribió Whitney en la pizarra poco antes de fallecer. Casi 3 años después, esa frase sigue ahí, tal y como estaba.

A la izquierda, dos mujeres se hacen un selfi; en el centro, una pizarra blanca muestra una cita sobre el duelo; a la derecha, tres mujeres se hacen un selfi

Donación Es un Regalo

A las familias que están atravesando este proceso: gracias por pensar en los demás en sus momentos más difíciles y por permitirnos conocerlos y compartir con nosotros las historias de sus familiares.

Ser coordinadora de apoyo familiar me ha marcado más de lo que esperaba. Estaré eternamente agradecida por los momentos que esta profesión me ha regalado hasta ahora, por las familias que he conocido y por los donantes que han contribuido desinteresadamente en beneficio de los demás.